Ahorrar tiempo

Es increíble la cantidad de tareas que tenemos que hacer en la vida cotidiana. No solo hay que trabajar para sobrevivir, sino también ocuparse de pasear al perro, regar las plantas, hacer las compras en el supermercado, ir a buscar a los chicos a la escuela, ordenar la casa, lavar la ropa, pasar tiempo atascado en el tránsito, chequear el email y así hasta agotar todo el tiempo y la energía disponible.

Coincidirás conmigo en que algunas tareas de la vida cotidiana parecen sencillas (y de hecho lo son), pero acarrean subtareas que hacen que todo lleve más tiempo del deseado.

Vamos a un ejemplo bien concreto: Lavar la ropa no es solo “lavar la ropa”. Esta tarea también significa separar la ropa sucia, ponerla en el lavarropa, lavarla, tenderla en la soga, secarla (por suerte es automático), doblarla o plancharla y finalmente guardarla en el armario.

Lavar la ropa significa hacerse cargo de un kit completo de tareas que te quitarán tu valioso tiempo y esfuerzo. Tiempo que por supuesto puedes destinar a otras cosas más placenteras como hacer ejercicio, cantar, escribir, mirar televisión, hacer un proyecto personal o cualquier cosa que te guste.

Entonces, si con solo “lavar la ropa” tenemos esta situación. ¿Qué pasará con las siguientes tareas y responsabilidades?: hacer las compras para comer, pagar las cuentas, limpiar el hogar. Me imagino que son cosas que realizas a menudo y que probablemente te lleven bastante tiempo. Pero no te olvides de que también hay que cocinar, cargarle combustible al auto, cambiar la lamparita quemada, cortar el cesped y mandar a arreglar la computadora que se rompió.

Nunca antes en la historia de la humanidad una persona ha realizado tantas cosas en un día.
La sociedad nos fue entrenando de a poco para que podamos dar respuesta a tantas tareas. Y nosotros cumplimos con nuestra parte, pero quizás, a un precio muy alto. Nuestra salud.

¿Habrá alguna manera de ahorrar tiempo? (y vivir menos saturado...)

Parecería que a esta altura el tiempo no nos sobra, y por ende aceleramos el ritmo de vida para “cumplir” con nuestra apretada agenda.

Ante semejante panorama, me propongo compartir contigo mi opinión sobre aquellas tareas que considero una pérdida de tiempo para ver de qué manera podemos ahorrar minutos valiosos y destinarlos a la auto realización.

El método que sigo es el siguiente:

1. Identificar las tareas que realizo en mi vida cotidiana
2. Evaluar si las puedo eliminar
3. Si no las puedo eliminar, evaluar alguna forma de sistematización, delegación o reducción de la tarea.

Tareas que realmente me molestaban

Ir al supermercado: Hace unos meses atrás iba cada semana al supermercado. Generalmente lo hacía los fines de semana por la tarde ya que era cuando más tiempo tenía. Me molestaba el hecho de tener que ir, comprar producto por producto, hacer la fila en la caja, pagar, irme cargado de cosas con peso hasta mi hogar, y finalmente guardar todo. Así una vez a la semana.

Solución: Decidí realizar las compras del supermercado 1 vez por mes y lo mejor de todo es que el pedido lo encargo ahora por internet. Me traen todo a mi casa, y no gasto tiempo en el supermercado comprando las cosas ni esperando en la caja para pagar lleno de gente a mi alrededor malhumorada como yo.
Tiempo ahorrado: 6 horas mensuales.

Pagar las cuentas: Con esto me refiero a pagar la factura del teléfono, la luz, el agua, el gas, los impuestos, la tarjeta de crédito, etc. En un país como Argentina, ir al banco a pagar las cuentas puede ser un verdadero dolor de cabeza. Hay también empresas privadas que supuestamente son un servicio para ahorrarte tiempo, pero en mi experiencia cada vez que voy a pagar, tengo que hacer una larga fila y esperar bastante tiempo hasta que me atiendan.

Solución: Empece a pagar mis cuentas por Internet. Hay un servicio que se llama Pago Mis cuentas que a mi me ha funcionado muy bien hasta el momento. Lo único que se necesita es tener una cuenta bancaria para poder realizar los pagos.
Tiempo ahorrado: 3 horas mensuales.

Limpiar y ordenar el hogar: A las cosas hay que limpiarlas, cuidarlas y ordenarlas. Cuantas más cosas tengamos (objetos inútiles, adornos, muebles decorativos), más cosas vamos a tener que ordenar. No me gusta vivir en la mugre pero tampoco pasar horas limpiando el piso u ordenando los objetos que andan tirados.

Solución: Buscar un balance y limpiar una vez por semana. Al mismo tiempo tratar de eliminar los objetos inútiles y de guardar cada cosa en su lugar ni bien se utiliza. Con esto mantengo un cierto orden durante la semana y puedo paquetizar todas las tareas de limpieza en un solo día. Luego el resto de la semana me libero mentalmente de esta tarea.
Tiempo ahorrado: 2 horas mensuales.

Revisar el correo electrónico: Hace un año solía chequear mi correo electrónico cada 15 minutos. Estaba más atento a responder cada email que ingresaba, en lugar de concentrarme en hacer las tareas más importantes del día y terminar de trabajar antes. Revisar el email a cada rato tanto sea con la computadora o con el celular, genera ansiedad y dependencia. De cierta forma nos esclaviza. Revisar el email de hecho es una tarea molesta, quita-tiempo. Uno cree que porque está con el email abierto todo el día, está trabajando, se siente ocupado y productivo. Nada más alejado de la realidad, salvo que te paguen solamente por responder emails.

Solución: Limitar la cantidad de veces que revisamos el correo. Podemos limitarnos a chequear el email unas dos o tres veces por día.
Tiempo ahorrado: 1 hora diaria.

Como verás siempre hay formas de ahorrar tiempo. Todo dependerá de tu ingenio, y de que tan habilidoso seas para eliminar o sistematizar algunas tareas.
La idea es que ese tiempo ahorrado lo puedas destinar a tareas más placenteras o simplemente a descansar.

Trata de hacer menos cosas por día, vivir más tranquilo y ver de qué forma simplificar muchas de tus tareas cotidianas.

Anuncios Google